«Here Comes The Sun»…Venezuela.

Todo empezó una mañana de diciembre de 2019, dando vueltas en el carro por la capital venezolana escuchando The Beatles.

Esa mañana soleada, en la cual sonaba de fondo: “Here comes the Sun¨ (aquí viene el sol, en español), llegué a la Redoma de la Castellana, donde poco tiempo antes un grupo de vecinos habían restaurado los pasos peatonales que fueron diseñados por el Maestro Carlos Cruz-Diez en 1991, como parte del proyecto de recuperación del patrimonio artístico de uno de los máximos representantes del arte óptico y cinético en el mundo.

Ver una obra restaurada en un país donde el arte no ha sido prioridad, fue revelador para mi. Esa mañana mi corazón se llenó de una emoción indescriptible. Casi sin darme cuenta, di muchas vueltas con el carro para verla mejor, hasta que decidí estacionarme a un lado de la plaza para tomar una foto.

Una vez allí: observé detenidamente, respiré para absorberlo todo, sentí el calor del sol y la suavidad de la brisa en mis mejillas, y justo en ese momento, inspirada en la canción que sonaba en mi carro antes de bajarme, pude ver claramente la portada del disco de The Beatles: Abbey Road, y pensé: ¡qué bien!… Tenemos un Abbey Road en Caracas.

Estuve un rato contemplando y vi mucho movimiento, y con esas imágenes de cinetismo dando vueltas en mi cabeza, respiré arte, respiré esperanza, respiré luz. Así que como amante de la fotografía inmediatamente pensé: ¡tengo que volver a este lugar para tomar fotos al estilo de la portada del disco de The Beatles! Y lo hicimos, aunque esta vez fue solo con mujeres.

Sentí que debíamos honrar a la mujer por ser fuente de la vida, y en especial, a la mujer venezolana, que ha sido un faro de luz durante estos años de oscuridad, durante este “Long cold lonely winter” (largo y frío invierno solitario, en español) que ha atravesado Venezuela.

Haber visto y sentido la obra de Cruz-Diez ese día para mí representó con exactitud el siguiente verso de la canción que la inspiró: “The ice is slowly melting” (el hielo se está derritiendo lentamente, en español). Aquí viene el sol y la luz, puesto que en especial, para las sociedades oprimidas el arte es vida, un acto de valentía, e incluso, es la verdadera revolución.

Por eso digo que aquí viene el sol mi querida Venezuela, ¡vamos!, crucemos esta calle al son de los Beatles.

Gracias,

Elda Celina.

PD: mientras escribía esta reflexión, me comí uno de mis chocolates favoritos: Baci de Perugina, y el mensaje sorpresa que salió en el papelito fue: “Donde hay amor, el sol nunca deja de calentar”, proverbio Burundese. 🙂