Photorapy: la fotografía como terapia

 

«Porfa trata de que no se me vea la cicatriz». “Ay no, no me gusta verme en fotos, no sé por qué”. “Anoche no dormí bien, me veo demacrada”. “Avísame para meter la barriga, no he podido bajar estos kilos”. “Vas a tener que hacer milagros en Photoshop conmigo”.

Estás y muchas otras frases las escucho con frecuencia cuando fotografío mujeres.

En enero 2022 me contrataron para fotografiar a un grupo de mujeres talentosas para el carnet de la empresa donde laboran. Ya había realizado el mismo trabajo para otra empresa hace casi tres años atrás, pero esta vez tuve la oportunidad de comprobar algo en lo que ya venía pensando desde aquel entonces.

Ese día, una simple foto para el carnet, se convirtió en una terapia que acompañó un tremendo aprendizaje.

Antes de hacer clic, se me ocurrió acomodarle un detalle en el cabello a una de las mujeres a las que estaba fotografiando ese día, y para mi sorpresa, descubrí que era una peluca.

La mujer un poco apenada, me dice inmediatamente que se trata de una peluca, ya que habría perdido su cabello debido a una quimioterapia, para luego romper en llanto. Yo me sentí muy mal, apenada, descolocada. No sabía qué decir, así que nos abrazamos y luego observé su cabellera natural, estaba creciendo y para mí se veía muy bien, pero entiendo que para ella era importante esperar a que creciera más su cabello.

Le dije que pospusiéramos su foto hasta el momento en el que se sintiera preparada y que al menos no se le vieran los ojos llorosos, pero ella me respondió con un valiente “no, hoy es el día, tranquila”. Luego de eso, me contó los detalles de la enfermedad que había pasado, de su recuperación, de cómo consiguió su peluca de cabello natural, y entre otras anécdotas, finalmente hicimos la foto con su peluca puesta.

Al día siguiente, aquella mujer llegó a la oficina sin peluca y diciendo: “Buenos días muchachos, este es mi cabello, ya está creciendo, quizás ya era hora de dejarlo libre”. Al enterarme, solo pude agradecerle por ese gran ejemplo de valentía y entereza.

Algunas personas que conozcan sobre mi trabajo pueden pensar que el hecho de estar detrás de cámara me ubica en una posición más cómoda, y quizás tengan razón, sin embargo, como fotógrafa también es muy difícil ver tanta belleza en otras personas y que ellas no sean capaces de verlo por sí mismas, o peor aún, darme cuenta de que yo también he sido esa persona.

Cuando el foco está en ti y no estás acostumbrada a esa atención, te sientes intimidada y es en ese momento donde empiezas a reflejar tus miedos e inseguridades, pero cuando la persona se abre y deja de ser tan dura consigo misma, se puede tener una mirada más sincera y real, y allí es cuando pienso que realmente es posible fotografiar su alma.

 

¿Has estado en un estudio de fotografía? ¿Qué has sentido? ¿Cómo fue la experiencia?

Te espero en el set (mi consultorio), soy toda oídos, tú hablas y todos sanamos.

Gracias por leer mis pensamientos.

 

 

 

Escrito: Elda Celina

Editado: Zully Polachini